¿Qué importante es la música, no? Seréis más o menos amantes de la música, ya sea pop, clásica, rock o folklórica, pero todos tenemos más o menos una “banda sonora” de nuestras vidas… Todos tenemos grandes momentos y recuerdos grabados a fuego, conectados a una canción concreta, unas notas que al oírlas nos disparan al instante en un viaje en el tiempo y el espacio, a la velocidad de la luz, y revivimos el momento como si no hubiera pasado el tiempo.
La música nos entra, nos emociona, y se clava muy hondo en nuestras neuronas, hasta el punto que un día escuchas las primeras notas de una canción que llevabas 30 o 40 años sin escuchar, y al momento la puedes seguir como si no hubiera pasado el tiempo (y además te vienen imágenes de esos momentos lejanos en que la escuchabas o bailabas)
Una vez leí un artículo sobre el tema, con cierta ciencia por detrás, en que lanzaban una idea que se me quedó clavada: es tan fuerte el arraigo de la música en la memoria, que podría ser muy probable que nuestros últimos recuerdos o pensamientos antes de morir sean una estrofa de nuestra canción preferida o unas notas melancólicas que acompañen esos últimos momentos en que ya no tendremos fuerzas para nada más.
Y si os queda alguna duda, os animo a ver este emotivo video de una anciana con Alzheimer, ex-baliarina de ballet clásico, que al ponerle su “Lago de los cisnes” se activa, recuerda, y hasta se pone a bailar como hiciera en su juventud!
Bueno, poned mucha música en vuestras vidas! fuente de emociones -que es lo que al final cuenta y nos hace sentir más vivos y vitales- y ancla de recuerdos y vivencias.