IKIGAI… Posiblemente os suene esta palabra, o quizás algunos seáis ya seguidores o practicantes de la idea que representa. Yo personalmente la descubrí hace un tiempo a través de mi hija pero no le presté mucha atención hasta hace poco, cuando vi a varios autores interesantes hablar sobre ella (como el mismo George Jerijan del que os hablaba en mi anterior entrada “Buscando un nuevo propósito”) y dispararon mi curiosidad.
La palabra es japonesa, su traducción más aproximada podría ser “un propósito en la vida” o “lo que uno espera y desea de la vida”, y en la cultura japonesa representa un concepto clave en la vida de todas las personas: la búsqueda de aquello que mejor le encaja a cada uno y que da sentido a su vida.
Más allá de su propio significado, IKIGAI es también el título de un libro (y algunas secuelas posteriores) escrito por dos autores de aquí y que ha impactado en millones de lectores de todo el planeta. Héctor García y Francesc Miralles publicaron en 2016 “IKIGAI: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz” y llevan ya más de 4 millones de ejemplares vendidos en 60 lenguas! (habiendo llegado a nº 1 en países como EEUU o la India).
La idea del libro parte del hecho de que los habitantes de Okinawa -una pequeña isla del sur de Japón- tienen la mayor longevidad del planeta. Los autores se desplazan a la isla y estudian los motivos por los que precisamente allí la gente vive más años que en ninguna otra parte del mundo (y por lo visto también más felices).
Tras la lectura del libro y alguna que otra fuente afín, hice mi propia reinterpretación y resumen con las principales conclusiones y aprendizajes, y me gustaría compartirlo aquí hoy con todos vosotros, y conocer vuestra opinión y comentarios al respecto.
De forma muy sintética, las principales claves de la longevidad tienen que ver con un tipo de vida equilibrado, cuidando el cuerpo y la mente con recetas sencillas, muchas de ellas casi obvias.
Las más básicas responderían al archiconocido aforismo “Mens sana in corpore sano”
- Cuidado físico: ejercicio habitual, aunque solo sea andar; evitar el sedentarismo; alimentación sana y comedida; dormir bien
- Actividad intelectual equilibrada: evitar el estrés, pero mantener la mente activa, con cierto nivel de esfuerzo, saliendo de tu zona de confort.
Luego algunas más sutiles relacionadas con nuestra actitud vital:
- Actitud positiva ante la vida y serenidad ante las dificultades (actitud estoica).
- Sociabilización: interactuar con otros, sentirse parte de una comunidad y sentirse útil (o sentir que ‘importamos’)
- Cuidar y alimentar la curiosidad: estar siempre interesado y abierto a nuevos aprendizajes.
Y finalmente aparece una idea clave, especialmente tratada en el libro y que parece jugar un papel diferencial y crucial:
- Tener un buen propósito de vida, conocer cada uno su propio IKIGAI y apostar por él o si me permitís una pequeña variación más manejable: tener siempre ilusiones o proyectos por los que luchar, alineados con nuestros gustos y nuestras aptitudes.
(aprovecho aquí para compartiros un video en el que analizo el ranking mundial de longevidad por países -o sea quiénes son los maestros en estas artes- y también el ranking de FELICIDAD, que no siempre va a la par con la longevidad; y te animo a que descargues esos rankings enteros aquí pues encontrarás paradojas, curiosidades y conclusiones muy interesantes)
Todos estos factores se interconectan y refuerzan en una especie de círculo virtuoso. Y aunque otro día podemos entrar a ver los demás puntos con más detalle, hoy quería centrarme particularmente en el último: ¿Cómo andamos de IKIGAI en nuestras vidas? ¿tenéis la suerte de haber encontrado vuestro IKIGAI y poder vivir en sintonía con él?

Y algunos diréis: “¡Ya me gustaría! Lo estuve intentando, pero la vida me fue alejando de mis sueños y vocaciones, apartándome hasta un reducido espacio vital dominado por las obligaciones y la supervivencia diaria“
Ciertamente, no hay nada bueno que resulte fácil, pero hoy me gustaría simplemente
- Recordaros que eso era importante… y lo sigue siendo a pesar del paso del tiempo
- Proponeros una reflexión personal honesta: ¿vuestra vida está alineada con las cosas que realmente os hacen felices? (reivindicando así otro famoso aforismo, el “Conócete a ti mismo” griego, ¡sabiduría de hace 2.500 años!)
- Si la respuesta fuera negativa, animaros a una cierta rebeldía, a parar y pensarlo bien y realizar cambios ahora en vuestras vidas, antes de que sea demasiado tarde.
Por cierto que no me quedó claro si debería haber un solo IKIGAI por persona, esperando a que cada uno lo descubra… En mi opinión creo que cada persona puede tener diversos IKIGAIs a lo largo de su vida (o incluso varios simultáneos conviviendo en paralelo o incluso complementándose). Igual como las circunstancias cambiantes a nuestro alrededor, y las experiencias que vamos viviendo y acumulando con los años van cambiando nuestra perspectiva y nuestra forma de ser, también nuestros sueños y en definitiva lo que nos hace felices va a ir cambiando y evolucionando con el tiempo.
En realidad creo que deberíamos estar periódicamente revisitando estas preguntas vitales y comprobando si nos desviamos del objetivo marcado, o si quizás el propósito que nos habíamos fijado ya no tiene el mismo sentido y deberíamos cambiarlo por otro más alineado con nuestra renovada situación.
Así pues, incluso suponiendo que llevamos años bien alineados con nuestro IKIGAI, viviremos sin duda momentos de cambios vitales importantes que nos obligarán a repensar nuestros nuevos propósitos.
Y aunque esto aplica a cualquier edad, creo que es en la etapa sénior cuando mejor se puede trabajar esta idea…
- Un momento de la vida en que ya las obligaciones ‘pesan’ menos y podemos enfocar más hacia lo que realmente nos gusta
- Un momento en el que la madurez nos permite conocernos mejor que nunca, y saber qué es lo que de verdad nos gusta y nos hace felices.
- Y un momento en que, aunque queramos mantener todo igual, la vida nos forzará a cambios de guion importantes.
Así pues en nuestros 50s o 60s encontramos uno de los mejores momentos para esa reflexión y posible rebeldía: es el momento de recordar viejos sueños, vocaciones, pasiones y volver a darles una oportunidad. Porqué eso nos hará más felices hoy mismo; pero además, porqué eso es lo que nos asegurará una vida más larga y más feliz (como aparecía en el mismo título del mencionado libro)
Y por si aún os quedan dudas, pensad en que un siglo atrás la gente moría a los 65, pero ahora la media está más cerca de los 85, y todo esto no para de mejorar. Así que podremos perfectamente llegar a los 90 o 100, y bastante en forma al menos hasta los 80 (o 90, si tenemos en cuenta los avances previsibles en antienvejecimiento), de manera que tenéis 20-30 años (¡o más!) por delante que deberíais preparar y planear un poco.
Tanto si os encontráis aún en edad laboral -pero ‘gastando’ la vida en trabajos poco motivantes-, como si veis ya la jubilación en el horizonte, os animo a plantear en serio esta cuestión y luchar por un futuro personal más prometedor.
Y si nos centramos en el segundo caso, o nos intentamos imaginar nuestra futura etapa de jubilación, ¿cómo lo veis? ¿Os quedaréis cuidando a los nietos, jugando a la petanca, dando paseos por el barrio, coleccionando series de Netflix? Nada de eso es un mal plan, pero se puede quedar corto, y con el tiempo me temo que os puede aburrir.
¿Por qué no añadirle nuevas componentes motivantes? Podemos pensar en potenciar simples ‘hobbies’, aficiones… (pero que realmente nos apasionen, que de verdad nos llenen y no sean simplemente ‘pasatiempos’ o puro entretenimiento) o ir más allá y darle una componente profesional (ya sea remunerada o de carácter voluntario). Apuntarnos a cursos de lo que sea y aprender nuevas disciplinas, trabajar en tareas motivantes (desde ONGs existentes, hasta iniciativas de propio emprendimiento), hay mil y un sueños ahí esperando, dormitando en algún rincón de nuestra imaginación, y ¡no hay nada que nos pueda dar más vida que luchar por un sueño o una ilusión, independientemente de la edad!
Voy terminando ya, y aunque no querría particularizar demasiado o aburriros con mis historias, tengo un amigo que me echaba en cara el hecho de ser demasiado neutral en mis publicaciones, de situarme detrás de la barrera y no mojarme suficientemente con mis propias opiniones o experiencias. Así que si alguien se pregunta por qué hablo de esto, o qué tiene esto que ver conmigo… pues bien, si me conocéis o habéis leído mínimamente la presentación que abría este canal, veréis que me encuentro personalmente en momentos y circunstancias similares a las aquí descritas, y cuando descubrí IKIGAI y todas estas ideas, comprendí la importancia estratégica que tenían y me vi empujado a ese proceso de reinvención y remotivación.
Estoy convencido del valor que tiene para cualquier persona poder llegar a ese estado en que
- Uno se conoce suficientemente a sí mismo para saber qué es lo que realmente le motiva y le hace feliz en esta vida
- Consigue definir su propósito vital y vivir de acuerdo con él
En mi caso sigo buscando, pero poco a poco voy aclarando algunas ideas. Tengo claro por ejemplo que quiero seguir activo profesionalmente mientras tenga facultades para ello (ya sea involucrado en proyectos propios o sumándome a iniciativas de otros), controlando eso sí el volumen e intensidad del trabajo para no caer en las nefastas garras del estrés, y dejando el necesario espacio para familia, amigos (la sociabilización que hablamos), deporte, cultura, nuevos aprendizajes y alguna que otra afición. Tengo también claro que dichas iniciativas profesionales deberían estar siempre alineadas con mis valores, y a poder ser que contribuyan de alguna forma a hacer de éste un mundo un poco mejor (y un día de estos os hablo de otro libro y de una interesante idea que aparece en él: los “Bullshit jobs” o ‘trabajos de mierda’ que no aportan valor real a la sociedad, según cuenta Rutger Bregman en “Utopía para realistas”).
Y cierro simplemente volviendo a la pregunta clave: ¿cuál es tu IKIGAI? ¿estás viviendo de acuerdo con él? Y os animo a escribir vuestras opiniones, ideas y experiencias, idealmente en los comentarios públicos abajo, o si lo preferís, mediante un mensaje privado directo.
Espero que seáis muy felices, ahora y en las próximas etapas de vuestra vida 😉
One Comment