Vistas las claves para un vida larga y feliz (podéis repasar mi artículo IKIGAI), hay varias de ellas que las podemos conseguir impulsando una sola idea: seguir trabajando mientras tengamos facultades. Y es que, aunque de entrada suene a maldición, la idea se convierte en un tesoro si le podemos introducir algunos matices clave: seguir trabajando pero en algo que nos guste y motive, y además con dedicación y responsabilidad ajustada con el objetivo de garantizar que disfrutemos de ello y que nos sea gratificante.
Y es que si imaginamos por ejemplo trabajar unas horas al día en algo que nos guste y motive, obtendremos enseguida varios de los beneficios que nos suman logevidad y felicidad:
- La propia dopamina, endorfinas y similares, asociados al hecho de disfrutar
- Mantener la mente activa y en forma
- Sentirse útil y con propósito
- Seguir conectado con la realidad y seguir aprendiendo nuevas cosas cada día
- Seguir alimentando las relaciones sociales, interpesonales (más allá de las que podamos también tener en nuestros momentos de ocio)
- (y si además puede ser remunerado, mejor que mejor 😉)
Partamos de la hipótesis de que hemos trabajado duro toda la vida y llegamos al momento en que tenemos derecho a la jubilación, una pensión, etc. Además, supongamos que tenemos más o menos cubiertas nuestras necesidades materiales básicas y podemos por tanto dejar de trabajar por un salario.
(Ya sé que en muchos casos la realidad es más dura y no encaja con estos supuestos, pero creo que cada vez hay más personas en nuestra sociedad occidental que llegan a esta situación, y además con buena edad y salud.)
En ese caso, deberíamos ver la situación como una gran oportunidad: podemos dejar de trabajar y cobrar, pero si podemos encontrar algo que nos guste y motive, que nos haga disfrutar mientras trabajamos, entonces ¿por qué no seguir trabajando? (ya sea cobrando o no).
Tenemos pues una oportunidad de oro: trabajar disfrutando (y mejorando así nuestra salud y felicidad). ¡Y no tenemos nada que perder! Si al final deja de ser positivo o genera más tensión que goce, ¡pues lo dejamos! (y buscamos otro proyecto mejor)

Se puede ver también como el eterno juego de la oferta y la demanda… Durante muchos años las empresas nos ofrecían un salario a cambio de nuestro talento y esfuerzo, y nosotros obteníamos sustento económico y realización personal, entregando a cambio nuestro tiempo, dedicación y compromiso.
Pues bien, ahora ofrecemos tiempo, talento y experiencia, a cambio de menor retribución económica o ninguna, pero escogeremos nosotros (el proyecto que nos llene más y nos haga más felices).
Y si miramos a nuestro alrededor con este enfoque, encontraremos miles de propuestas interesantes, ya sea un voluntariado en una ONG, mentorizar o dar clases, trabajar como consultor a tiempo parcial, o pintar cuadros -y venderlos!-. Cada uno deberá conocer sus gustos y talentos y buscar su mejor encaje entre todas estas opciones.
Y por cierto, recordaréis aquello de “Con lo bien que se lo pasa ese en el trabajo, ¡debería pagar en vez de cobrar!” Bueno, pues espero no llegar a eso, y ya cada uno valorará (según su grado de disfrute) si está dispuesto a no cobrar nada, poco, o lo normal; pero sea como sea, que ponga su ‘talento’ en el mercado y juegue bien sus cartas. Algo saldrá que le compense, y le ayudará a ser más feliz y por más tiempo!
Por lo que a mi respecta, ya contaba en el otro artículo que espero seguir en activo muchos años más, diversificando además en distintos proyectos, y probando nuevos territorios en algunos casos. Y confío seguir aprendiendo constantemente y creciendo más que envejeciendo (podéis también ver un video corto sobre esta idea) como sigue haciendo alguien tan inspirador como Clint Eastwood a sus 93 años!
¿Cómo lo véis vosotros? ¿os habéis enfrentado a este tipo de disyuntiva? ¿qué decidisteis y qué tal os va? Espero vuestros comentarios!!
Me jubilé hace ya 5 años (y parece que fue ayer) con 66 años. Después de más de 42 años en la universidad decidí que era tiempo para hacer otras cosas.
Pero, ¿qué cosas? Veía gente senior ligados a instituciones o corporaciones seguir dirigiendo o asesorando compañías, tomando decisiones e implicados en sus antiguos trabajos u otros nuevos. Veía a compañeros de trabajo que seguían ligados a la universidad pasados los 70. Como resultado, todos ellos dedicaban menos tiempo a si mismos, a la familia y a los amigos.¿No había gente joven que pudiera hacer casi lo mismo pero con más fuerza, más ganas y diferentes y mejores estrategias? ¿No sería que toda esta gente continuaba implicada en el trabajo porque no tenía alternativas?
Mi objetivo era intentar disfrutar de la vida, de la montaña, que siempre me ha apasionado, de la familia y de los amigos. Por otra parte tenía tiempo, talento (aunque eso lo deberían valorar los otros) y experiencia. Y todavía habían ciertos temas de trabajo que me motivaban. Seguro que me llaman para hacer algo, pensé. No me llamó nadie, y de forma rápida entendí que continuar ligado de alguna manera a mi anterior trabajo cada vez me interesaba menos.
Pensé en implicarme en alguna ONG o en actividades solidarias. Pero enseguida me di cuenta que lo que me motivaba era dedicar el tiempo a mi mismo y a los que me rodeaban. Con eso si que disfrutaba. ¿Era egoísta? A lo mejor si, pero también aprendí que al dedicar más tiempo a mi mismo me sentía más tranquilo y al mismo tiempo hacía que los que estaban a mi alrededor disfrutasen de mis actividades.
Un compañero de trabajo que ya tenía 68 años me dijo un día: yo continúo porque me lo paso bien y disfruto. Y un amigo, al comentarle esta frase dijo: lo importante no es si tu disfrutas, lo importante es si disfrutan los que están a tu lado.
Pero por supuesto, cada persona tiene su contexto, su historia y sus inquietudes. No se puede dar una receta única. Lo más importante en esta etapa de la vida es que cada uno esté tranquilo consigo mismo.
¡Plenamente de acuerdo! Lo más importante es estar a gusto con nuestra vida, en cada etapa y circunstancias, y sentir que la vivimos alineada con nuestros gustos y propósitos, y como bien dices, también de los que nos rodean. Y sin duda una de las facetas más importantes en esta etapa es la intereacción social y familar, ahora que empieza a haber tiempo para ello 😉 Disfruta mucho de todo, Lluis, y reserva huecos para mi, que espero seguir compartiendo momentos inspiradores contigo!